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martes, 7 de marzo de 2017

Winter, Marissa Meyer (Crónicas Lunares 4)


Sinopsis:
Cinder y sus compañeros lograron suspender la boda real.
El nuevo plan es lograr lo imposible: la rebelión en Luna, pero un solo paso en falso puede acabar con la vida y los sueños de todos.
Lo que Cinder aún no sabe es que en Luna encontrará una aliada decisiva, una joven que con su belleza y su bondad puede ser la clave para destronar a la reina Levana.
¿Será Winter, la muchacha frágil e ingenua, la que les muestre a los lunares que existe una vida más allá de la manipulación y del terror?
En el último tomo de Crónicas Lunares, Marissa Meyer cierra maravillosamente una historia que te mantuvo en vilo, te enamoró de sus protagonistas y te hizo desear el tan esperado "y vivieron felices por siempre".
¿Sucederá?


Hace tiempo que Winter llegó a mis manos pero quise tomarme mi tiempo para escribir esta reseña porque como saben, Crónicas Lunares es una serie que se ha hecho un hueco en mi corazón y que cierra su ciclo con este cuarto libro. Sí, sé que aún queda  Stars Above pero el gran conflicto que inicia en Cinder se cierra aquí  y ustedes entienden, uno tiene sentimientos.

En este libro Marissa Meyer retoma el cuento de Blanca Nieves y lo retuerce como sólo ella lo sabe hacer hasta crear a Winter, la hijastra de Levana. Esta nueva protagonista (que aquí todos los personajes brillan solitos), amenazó el poder de Levana con su belleza natural y el temor de su madrastra a que el glamour lunar la hiciera imparable la llevó a marcarle el rostro. Winter se las vio negras con la reina y prefirió mantenerse al margen de su mandato hasta que no pudo más. Su rebelión fue negarse a usar el glamour como es costumbre entre lunares y ese, para mi gusto, fue la mayor declaración de guerra que pudo hacerle a Levana. Esta es la premisa de Winter, una novela de más de 800 páginas que apenas ajustan para todo lo que Meyer nos debía a los lectores. Si bien al principio me asusté con el volumen, la lectura se me fue volando y como siempre me ha pasado con los libros de esta serie, la noche se me hizo corta para seguir leyendo.

 Han pasado tantas cosas desde que Cinder abandonó su puesto en la plaza de Nueva Beijing o desde que Scarlet dejó de comerciar verduras. Nada fue lo mismo desde que Cress, en la inmensidad del espacio tuvo que abandonar su satélite para embarcarse en una aventura que cambiaría no sólo su vida, sino también la historia de la Tierra y la Luna. Sí, así de emotivo es este libro si los personajes se han metido en tus sueños tras apagar la lámpara del buró. Porque al tiempo que conocemos una perspectiva diferente de este mundo, los lunares, le vamos diciendo adiós a Iko, a Thorne, a Kai, a este mundo posible. ¿Ya sueno cursi? Todavía hay más. En este punto, Cinder y compañía se dan cuenta de que no pueden librar esta batalla solos porque no sólo la Tierra está siendo devastada por Levana, en la Luna también están bajo su hechizo. Winter, acompañada de Jacin surgen como su mejor oportunidad de una alianza, de mostrarle al pueblo lunar la verdadera cara de su reina. 

Me gustaría retomar lo que dije sobre la rebelión de Winter y es que Meyer no se limita a rescatar el cuento clásico sino que lo actualiza, cambia la arcaica enseñanza por un fuerte mensaje sobre el amor propio. Esta chica ha vivido sometida bajo el puño de su madrastra quien tratando de quitarla del camino le entregó el arma más poderosa: la verdad. Marcada por el odio de Levana, Winter se muestra al pueblo sin glamour y contrario a lo que su madrastra esperaba, la chica se gana el cariño de muchos. De esta manera consigue algo que nuestra villana no puede ni siquiera soñar, aprecio real, libre de chantajes o trucos, perdurable. “La verdad los hará libres”, quizás esta es la mejor descripción para lo que sucede entre estos dos personajes porque Winter podrá quedarse sin corona y sin ejércitos y seguir siendo ella pero no así Levana.

Encontrar fortaleza en nuestras cicatrices es algo que Marissa Meyer nos ha dicho desde el primer libro. Lo vimos con Cinder, una chica que tras una serie de intervenciones médicas se convierte en cyborg y esto hace que la vean como una paria pero pronto demuestra que su humanidad no está en el número de circuitos que la componen. Por otro lado tenemos a Wolf, chico lobo que debe luchar contra sus instintos, contra la manada y la oscuridad a la que siempre lo trata de arrastrar la Luna ¿por amor? Quizás más porque ha encontrado el dominio de sus miedos, la bestia ya no lo asusta. Ya sé que en este punto parece que me estoy yendo del tema pero llegar al final de la serie implica entender que Meyer había estado preparando a sus personajes para un propósito que era más grande que sus propios sueños. Las luchas pasadas, si bien no fueron fáciles, eran entrenamientos para lo que estaba por venir. Para nosotros como lectores, también. Porque leer Winter sin detenerte a hacer un mapa mental es un súper poder que sólo haber leído los tres libros anteriores puede darte.

(Así me imagino a Winter, toda loquilla)
A lo largo de todas las entregas hemos visto evolucionar a todo este universo de personajes, los hemos amado u odiado pero sobre todo, vimos a Marissa Meyer crecer como autora. Desde hacer mundos tan elaborados hasta personajes que te llaman desde el papel, lo que más se agradece a Meyer es que se haya mantenido fiel a su historia. Cuenta por sí misma que todo comenzó al hacer una modernización del Gato con botas. A partir de ahí el retlling tomó una nueva forma bajo su pluma sin dejar de darnos guiños a los cuentos clásicos, siempre más cercanos a Perrault y los Grimm que a Disney. Quizás aquí reside parte de la magia que le ha ganado tantos lectores a Crónicas Lunares, nos saben a algo más real que parecíamos haber perdido en el camino. Como resultado de todos estos elementos tenemos una historia que atrapa y llena al lector sin quitarle el espacio para imaginar. Un libro que merece ser pasado de mano en mano. 

No puedo dejar de lado el hecho de que Winter ha tenido consecuencias por no usar el glamour. Sufre de alucinaciones, cambios de humor y fallos en su percepción del mundo. Creo que lo que tenemos aquí es la clara representación del daño psicológico que se causa a las personas que se encuentran bajo un régimen. Por otro lado, Winter reprime su “naturaleza” lunar al no usar el glamour y esto termina enfermándola, incluso cuando lo hace por un buen motivo. En este sentido, ella y Cress están más hermanadas que las otras protagonistas, pues ambas han vivido en el engaño de una posición privilegiada que las asfixia. 


Marissa Meyer tenía que escribir un final así de largo porque la historia lo ameritaba, no podía cerrar tantas cosas en menos páginas. Si para mí fue difícil despedirme de esta serie, no quiero ni imaginarme lo que habrá sido para ella. Espero Stars Above como si se tratara de la carta de un amigo al que ya no ves pero que te saluda en la lejanía, con cariño. Coloco mi Winter en el librero sabiendo que en el futuro volveré a él, así se siente acabar un libro que quieres. Con temor a sonar muy sentimental pienso que este no es un “adiós” sino un “hasta pronto, Cinder”.


***
Estaba por publicar esta reseña cuando me di cuenta de lo personal que sonaba, de lo “yo” que sonaba. Entonces supe que este libro, y los anteriores valen la pena, lo han valido como para que escriba eso y como para que se los recomiende de lector a lector, si aún dudaban leerlo. 

The Lunar Chronicles Saga: 


Gracias a V&R por el ejemplar para lectura. 

Winter (Crónicas Lunares 4)
Marissa Meyer, 2015
Trad.:Roxanna Ermand 
V&R Editoras, 2016
México
Rústica sin solapas
856 pp. 
ISBN: 9789877471915

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