Sinopsis:
"Para Janie, a sus diecisiete años, verse arrastrada a los sueños de otras personas ha dejado de ser una novedad hace tiempo.
No puede decirle a nadie lo que hace porque, o jamás la creerían o, peor aún, la considerarían una tarada. Janie, por consiguiente, vive en el límite, bajo la maldición de una capacidad que no ha pedido y que no puede controlar.
Se precipita entonces en una espantosa pesadilla. Por primera vez, Janie es algo más que un testigo de una retorcida psique ajena: ahora toma parte... "
No puede decirle a nadie lo que hace porque, o jamás la creerían o, peor aún, la considerarían una tarada. Janie, por consiguiente, vive en el límite, bajo la maldición de una capacidad que no ha pedido y que no puede controlar.
Se precipita entonces en una espantosa pesadilla. Por primera vez, Janie es algo más que un testigo de una retorcida psique ajena: ahora toma parte... "
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Esta es la primera entrega de una trilogía que hace muchísimo tiempo tenía ganas de leer pero me había sido imposible conseguir. Y es que hasta hace unos años, la literatura en México era casi inexistente y fue por esa época que esta serie de Lisa McMann salió a la luz. Si alguien está interesado en adquirirla, la encontré en el Fondo de Cultura Económica y cada ejemplar (porque tienen la trilogía completa) me costó la módica cantidad de cien pesos (si, leíste bien).
Como ya dije en la sinopsis, en esta historia tenemos como protagonista a Janie, una chica no muy sociable pero tranquila, que debe lidiar con el alcoholismo de su madre y buscar el sustento para ambas. Desde los ocho años, Janie padece una extraña y secreta condición que la hace caer abruptamente en los sueños ajenos. Si hay una persona cerca de ella y comienza a soñar, la chica será absorbida en este mundo onírico sin poderse oponer. Es por eso que Janie evita dejar la puerta abierta por las noches, para no caer en los sueños etílicos de su madre, o simplemente no duerme con nadie más.
Como ya dije en la sinopsis, en esta historia tenemos como protagonista a Janie, una chica no muy sociable pero tranquila, que debe lidiar con el alcoholismo de su madre y buscar el sustento para ambas. Desde los ocho años, Janie padece una extraña y secreta condición que la hace caer abruptamente en los sueños ajenos. Si hay una persona cerca de ella y comienza a soñar, la chica será absorbida en este mundo onírico sin poderse oponer. Es por eso que Janie evita dejar la puerta abierta por las noches, para no caer en los sueños etílicos de su madre, o simplemente no duerme con nadie más.













